Las trampas del pensamiento inductivo

Fernando Mier 03 marzo de 2014

Los abogados - y el ser humano en general -, somos víctimas de las limitaciones de nuestro sistema cognitivo. Nuestra interpretación de la realidad se hace en base a un análisis retrospectivo, y es sobre nuestra experiencia pasada que definimos nuestras perspectivas y previsiones de futuro.

Según Bertrand Rusell, este método de análisis es el que lleva a los pollos a tener una percepción de los humanos como unos seres generosos, que cuidamos de ellos y los alimentamos sin ningún motivo aparente, ...... hasta que llega la Navidad. Nada en su anterior experiencia hace previsible para los pollos su dramático e ineludible final.

Es probablemente el mismo error en el que incurrimos los abogados, cuando nos aferramos a como ha sido la profesión hasta ahora, y nos negamos a reconocer la evidente transformación que ha sufrido, y sufrirá nuestro negocio.

Hace pocos años, hablar de comparadores de abogados o de la inteligencia artificial aplicada al asesoramiento legal, sonaba a ciencia ficción. En realidad, aún hay quién se niega a reconocer o asumir lo que ya es un hecho.

Para éstos, y para el resto de los que quisieran resistirse a cualquier cambio, hay malas noticias. Estas y más transformaciones que ya se vislumbran, son sólo señales, y las bases sobre las que se está construyendo una transformación más profunda.

Durante siglos, y hasta ahora, el asesoramiento legal ha sido un negocio esencialmente no escalable. La producción se basa en horas/abogados. Podemos contratar muchos abogados, pero eso no cambia la referida condición, ni comporta un incremento relevante del beneficio por abogado.

Ahora, con las soluciones de inteligencia artificial, la edición automática de documentos y los avances tecnológicos por venir, el asesoramiento legal - al menos en determinadas áreas - puede transformarse en un modelo de negocio escalable, con capacidades de crecimiento exponencial.

Ello supondrá no sólo un cambio para los abogados y su forma de trabajar, sino que probablemente implicara un cambio radical en las estructuras de las empresas de servicios legales.

Un modelo de negocio escalable, con expectativas de crecimiento y rentabilidad hace/hará interesante el sector legal a los grandes grupos financieros e industriales. Estos, con recursos y capacidad de inversión muy superiores a los de las obsoletas estructuras de las firmas de abogados tradicionales, sin duda aceleraran el proceso de mejora de las aplicaciones y con ellos el cambio.

En este entorno, el valor de la información legal y el mero conocimiento técnico, se diluyen. El abogado tradicional no podrá vender con beneficio una información que será accesible a todos en las webs, a un precio sin competencia. Los procesos estandarizados o de escaso valor añadido -una parte muy fundamental del mercado legal -, verán sus precios drásticamente reducidos, de forma que hará imposible competir a las firmas con costes tradicionales para la producción del mismo servicio.

Incluso en tareas de cierta complejidad, si el interés y/o riesgo económico en juego no es relevante, el cliente puede llegar a aceptar ciertas carencias, si la diferencia de coste no es mayor que el riesgo de una forma relevante.

En este marco, el conocimiento jurídico es/será necesario, pero insuficiente. El abogado deberá ser más humanista, con una formación e inquietudes más allá del conocimiento jurídico. Ha de ser capaz de entender la realidad/el entorno y predecir su evolución, experto en la gestión del riesgo y la incertidumbre, en negociaciones y capaz de construir relaciones a largo plazo, basadas en la confianza. Al cliente no le basta ya una respuesta jurídica, .. y menos sujeta a todo tipo de advertencias o reservas. Al contratarnos, aspira que aportemos soluciones concretas que contemplen el problema más allá de su mero análisis jurídico.

Es un reto, y un futuro que ya es presente. Convendría que desde ya nos tomemos conciencia de la situación y, en vez de tratar de oponernos o ignorar los cambios, seamos sus agentes, aprovechando las oportunidades que nos brinda.



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