LOS ABOGADOS DEBEN SER TECNOLÓGICAMENTE COMPETENTES

Eva Bruch 18 julio de 2013

business technology4Leía ayer por la mañana un artículo de Robert Ambrogi (@bobambrogi) en el que se alegraba de que el Estado de Massachusetts estuviera considerando incorporar a lo que sería el equivalente a nuestras normas deontológicas, una recomendación a los abogados para que estuvieran al día de los beneficios y riesgos asociados a las tecnologías más relevantes.

La American Bar Association fue la primera en incorporar dicha recomendación el año pasado y las facultades de derecho americanas, preocupadas por acercar el mundo real al académico, progresivamente van complementando sus temáticas jurídicas con asignaturas relativas a tecnología para el sector jurídico. Esta es una selección de las 13 facultades de derecho más prestigiosas que ofrecen formación en tecnología jurídica a sus estudiantes.

Alguien puede pensar que esto es solo un invento americano, que ellos están muy avanzados y que aquí no tenemos que preocuparnos porque esto nos queda muy lejos. Pero la realidad es tozuda y se empeña en demostrar justo lo contrario:

  1. Existen en España por lo menos siete portales online de búsqueda de abogados, y aparecerán más.
  2. Cada vez un mayor número de despachos ofrecen servicios completos online al estilo de las más modernas firmas virtuales americanas.
  3. Hoy en día es casi inimaginable empezar una práctica jurídica sin un programa de gestión de expedientes.
  4. Herramientas como la video-conferencia y el correo electrónico son de uso diario, o casi en todos los despachos.
  5. No pasa una semana sin que un despacho nos pregunte por sistemas de gestión de contactos (CRM) e-mail masivo (e-mail marketing), gestores de conocimiento, etc...

Tecnologías todas ellas de uso común y diario para los abogados que quieren hacer de su profesión, un negocio (que es lo que es) y vivir de él.

Y en ello están fallando nuestras facultades de derecho, centradas en el estudio de la norma, y olvidando las habilidades y herramientas que sus futuros abogados van a necesitar para prestar sus servicios a una sociedad tecnológicamente avanzada. Es cierto que no todo estudiante de derecho desea ejercer como abogado, pero una parte muy importante de ellos sí.

¿No sería lógico que éstos terminaran la carrera sabiendo utilizar programas de gestión de expedientes? ¿dominaran la tecnología e-discovery? ¿Supieran utilizar los gestores de conocimiento? ¿Pudieran moverse entre las bases de datos jurídicas? ¿Estuvieran preparados para gestionar un despacho, para tratar con los clientes...?

¿Es este un problema de costes? Imaginación. Es probable que algunas empresas estuvieran dispuestas, incluso deseosas, a financiar parte de estos programas formativos, con la finalidad de entrar en contacto con sus futuros clientes.



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