Matrix y el sector legal.

Eva Bruch 22 junio de 2015

ScienceEn el avión de vuelta a Barcelona después de pasar un día con RiverviewLaw, no dejo de pensar en todo cuánto he visto y oído, y una vez más, el futuro del sector legal se me ha dibujado de forma clara ante los ojos dejándome con un sabor agridulce en la boca: de un lado por las enormes posibilidades que se abren para el sector y del otro, por la poca clarividencia de los que tendrían que ser sus protagonistas: los despachos y sus abogados.

La sociedad esta experimentando un cambio sin precedentes en su historia debido a la evolución tecnológica y su capacidad para captar y procesar datos. Esta revolución afecta a todos los sectores e industrias, crea nuevos sectores y las empresas se adaptan, cambian, se transforman, asimilan la evolución, la integran y avanzan. Airbnb, Uber o Snapchat son negocios cuyo valor se cuenta por billones e inimaginables hasta hace poco, sus modelos de negocio son rompedores y se basan en la tecnología y los datos para funcionar, sin ellos no existirían.

Muchas personas ya llevan implantes, marcapasos, audífonos internos, etc… se están probando implantes corporales que auto-administrarán dosis de medicación o diagnosticarán enfermedades a pacientes. Los coches auto-conducidos ya son una realidad, pronto no podremos conducir si superamos una determinada tasa de alcohol que medirá nuestro propio coche, o no podremos aparcar si no hemos obtenido el preceptivo tiqué. La nevera puede comunicarse con el supermercado y ordenar una compra en base a los alimentos que echa en falta en su interior, el supermercado habla con el banco para cobrar esa compra y un coche auto-conducido nos la traerá a casa, todo ello mientras practicamos deporte usando sistemas wearables que miden nuestro rendimiento, las calorías quemadas, el ritmo cardíaco, conocerá el nivel de azúcar en la sangre y enviará un aviso al hospital más cercano si de repente sufrimos un desmayo. Mover objetos con nuestra mente ya no es un privilegio de los Caballeros Jedi, hoy puede hacerse con un potenciador de impulsos eléctricos de nuestro cerebro.

También el sector legal esta siendo transformado y aquí está la parte amarga pues en lugar de hacerlo sus protagonistas, los abogados, juristas o despachos, son otras personas quienes están creando las herramientas que lo hacen posible.

Hoy he visto a Watson de IBM proponer tres empresas candidatas para una operación de adquisición en base a los parámetros que el comprador pedía, tanto en términos cuantitativos (sector, ubicación, facturación, margen, empleados, etc...) como cualitativos (estrategia, reputación, cultura corporativa, etc...) todo en menos de dos minutos y sobre un universo de empresas que comprendía todas las del mundo. ¿Cuánto tiempo habría llevado este trabajo a un despacho? ¿Qué coste habría tenido?

Pero Watson no es la única tecnología con capacidad para realizar este trabajo, otras están en camino o existen ya; aplican también inteligencia artificial (AI) como por ejemplo la desarrollada por la Universidad de Liverpool que demostró que mediante IA se llegaba a la misma conclusión que dictó un juez en un caso (Popov vs. Hayashi) que incluía pruebas gráficas, testimonios y opiniones de expertos entre otros, que la ley no podía resolver y en el cual, después de un largo y mediático proceso judicial, dictó una solución salomónica. El algoritmo probó su eficacia y capacidad de razonamiento más a allá de la simple aplicación de una norma, pues ésta no resolvía el problema.

Todo ello me lleva a pensar en el lugar que le quedará a un sector que no puede o no quiere evolucionar cuando sus clientes y toda la sociedad a su alrededor lo está haciendo. Ya no se trata de implantar un software de gestión de expedientes, un CRM u otras tecnologías de mejora de la eficiencia, sino de ser capaces de entender los negocios de los clientes, lo que la sociedad está viviendo.

¿Cómo vamos los abogados a estar preparados para asesorar en las leyes que regulen el entramado de relaciones, situaciones e interacciones que esta revolución tecnológica conlleva si seguimos pensando que todo sigue igual? ¿Cómo vamos a entender a nuestros clientes, cuyos negocios se basan en la tecnología y en los datos? ¿Estaremos preparados para ayudarles? No se trata solamente de informatizar el despacho, sino de asumir la responsabilidad que como profesionales del Derecho se nos exige y estar preparados para entender, regular y asesorar una sociedad altamente tecnificada.

Para entender el cambio habrá que asumirlo primero. ¿Cómo le diremos a alguien cuyo día a día se basa en el análisis de datos y la toma de decisiones sobre ellos que se lea un informe de 50 páginas en el que básicamente se citan artículos de la ley? ¿Por cuánto tiempo este empresario aceptará que si quiere conocer el estado de sus asuntos o tener un determinado documento debe primero llamar al despacho o enviar un correo electrónico y luego esperar a que alguien tenga tiempo de enviárselo? La respuesta es que va a esperar lo que tarden en aparecer nuevas alternativas alineadas con la realidad actual. Estas alternativas ya existen: empresas, entidades y algún despacho aportando soluciones distintas e innovadoras en el sector legal que ofrecen a los clientes información basada en datos, analizados y estructurados que permiten al cliente tomar decisiones en cuestión de minutos. RiverviewLaw es probablemente el despacho más avanzado en este terreno, ofreciendo a sus clientes, mediante su potente plataforma de gestión, algo parecido a un Watson en versión limitada al universo de los datos de cada cliente. No es ficción, existe.

Son muchas las cosas que un despacho puede hacer para lograr una efectiva diferenciación en el mercado mediante la aportación de valor a sus clientes. Con una sólida base de expertise y el desarrollo de tecnologías actualmente al alcance de cualquier empresa, transformar la forma de prestar servicios jurídicos y de presentar los resultados al cliente de forma distinta e innovadora es solamente cuestión de tiempo, voluntad y una mínima inversión. Una gran oportunidad para el que quiera verla y aprovecharla.



¿Sabe el abogado adaptarse a los cambios en la profesión? La cara y cruz

Artículo que abordan nuestra socia Paula Fernández-Ochoa ("Cara" / &…

Leer post anterior
image

The Matrix and the Legal Industry

On my return flight to Barcelona, after spending the day at RiverviewLaw, I can't stop…

Leer post siguiente
image