No, no es necesario que usted o su empresa estén en las redes sociales (a menos que sus competidores lo estén, claro)

Guillem Recolons 25 noviembre de 2013

Evento APJFEl pasado jueves tuve el placer y el honor de compartir una charla con Paula Fernández-Ochoa, consultora de marketing jurídico, experta en desarrollo de negocio y marca personal y runner, en la Associació Catalana de Pèrits Judicials i Forenses. No era la primera vez, y espero que tampoco fuera la última. La charla se dirigía al sector legal, y entre los asistentes había mayoritariamente peritos judiciales, abogados, ingenieros y arquitectos.

El eje central de la charla giraba en torno a las posibilidades de negocio que emergen en el nuevo entorno. Me llamó la atención que entre los asistentes al acto la dificultad de entender un concepto que es el eje motriz del nuevo networking: Los mercados son conversaciones. Y si uno no está en la conversación se queda atrás en un monólogo frente al espejo.

En este sentido, me parece oportuno recordar con este vídeo los puntos básicos del Manifesto Cluetrain (1999) que avanzaban la idea de la hiperconversación:

En esencia, lo que está sucediendo y que muy bien aventuraron los autores del Manifesto, es que la comunicación ya no es unidireccional, es multidireccional. Los clientes ya no entran en empresas y despachos. Los clientes, mejor informados que nunca por un ente superior llamado red obtienen una información clave y de valor sobre los servicios que desean contratar mucho antes de contactar con esas empresas.

En otras palabras, cuando un posible cliente se informa sobre servicios disponibles en su área geográfica vía Internet, nosotros debemos estar ahí. ¿Por qué? Porque si no estamos nosotros, estarán competidores nuestros que posiblemente ofrezcan un producto peor. Si no conocen aun mi frase favorita, ahí va: Si no comunicas, no existes. De nada servirá disponer de los mejores profesionales, los mejores métodos y el mejor historial. El gran Epicuro, maestro griego del hedonismo, dijo una vez que el placer no comunicado no es placer. Hasta ahí llega la importancia de la comunicación.

Espero de corazón que la energía incansable de profesionales como Paula contribuya a que muchos despachos dormidos despierten de su letargo 2.0 y se animen a entrar en la conversación.



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