Aparecer en listas como Chambers, The Legal 500 o Best Lawyers se ha convertido en un distintivo de prestigio en el sector legal, pero… ¿realmente destacan a los mejores o premian la capacidad de jugar bien en el tablero del networking y la autopromoción?
En este artículo de la Revista Jurídica AJA analizo el impacto de estos rankings, su objetividad (o falta de ella) y el negocio que hay detrás. Porque figurar en una lista puede abrir puertas, pero solo un trabajo excelente las mantiene abiertas.
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