Por qué no deberías enviar notas de voz en el trabajo

Isaac Bordons Soler 22 septiembre de 2020

De antemano vaya que me refiero, por encima de todo, a un entorno de trabajo. Sé que este post probablemente no será muy popular, seamos realistas, las notas de voz tienen algunas ventajas.

Muchas veces un texto fácilmente se malinterpreta. Para la gran mayoría, hablar es más natural que escribir, además podemos usar el tono de voz para ayudar a transmitir emociones o entender mejor el significado de un mensaje. También hay otras razones por las que una nota de voz puede tener sentido. Quizás quien envía el audio tenga una condición que le dificulte enviar mensajes de texto (en cuyo caso, las notas de voz son, por supuesto, completamente aceptables).

Tal vez, simplemente eres incapaz de sintetizar lo que quieres decir y te resulta mucho más fácil enviar una nota de voz o simplemente te da igual, ni lo has pensado, tu vas rápido, el tiempo apremia, tienes una idea y… ¡ZAS! la dejas volar en forma de nota de audio.

Verás, este es el problema con las notas de voz: aunque a menudo son más convenientes para ti como emisor —¡sólo presionas grabar y hablas!— casi siempre son un inconveniente para tu destinatario. Si bien generalmente es más rápido hablar que escribir, es más lento escuchar una grabación de audio que mirar un texto; además, es imposible buscar en el audio si lo que intentas es recuperar información de un mensaje que se envió hace un tiempo indeterminado.
Si, yo busco en los Whatsapps, igual que busco en el Email —no podría vivir sin hacerlo—. Asimismo en tiempos de COVID-19 parece que Whatsapp ha ido ganando terreno al email.
Gozar de buenos modales implica respetar los tiempos de tu interlocutor. El uso indiscriminado de las notas de voz denota poco interés hacia tu cliente, proveedor o colaborador.

Hay quien compara las notas de voz con una llamada telefónica. No es así de ningún modo. Son como piedras en el camino. Una conversación telefónica es eso; una conversación. Hay pocas cosas más terribles que un canal de trabajo lleno de audios (Imagínate si es un grupo). Uf, el cliente dijo A, espera que lo busco… ¿en qué audio era?. Antes de encontrar lo que buscas será la hora de dormir.

Cuando recibo un audio, debo pausar la música que estoy escuchando para atender tu perorata. Obligas a ponerme los auriculares para no molestar a mis compañeros de trabajo, amigos o familia.

Además las notas de voz ocupan mucho espacio en el teléfono (un audio rápidamente ocupa unos cuantos Mb y un mensaje de texto pocos Bytes).

Cuando te dirijas a enviar una nota de voz en lugar de un mensaje de texto o un email, lo mejor es preguntarte por qué lo estás haciendo. ¿Lo haces para ti o para tu destinatario? ¿Realmente lo apreciará, o simplemente lo estás haciendo porque eres perezoso o es más conveniente para ti?



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